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viernes, 31 de enero de 2014

Chaplin: Cómo Hugo Chávez transformó la democracia en un Estado Mafioso


Por Maibort Petit


Para incitar las crítica y la discusión sobre la verdadera herencia que Hugo Chávez le dejó a Venezuela y los países aliados al proyecto político socialista, el catedrático newyorkino, Ari Chaplin escribió un agudo análisis que deja al desnudo lo que se conoce como Chavismo.

Ari Chaplin es profesor de Historia de América Latina en varias universidades de la ciudad del Nueva York. En sus últimos trabajos de investigación se ha dedicado a estudiar el fenómeno del terrorismo, logrando convertirse en un experto en el tema. En su nuevo libro, Chaplin toca el fenómeno político que ha experimentado Venezuela en los últimos 15 años y que, a su juicio, ha dejado el peor de los resultados que ese país ha tenido a lo largo de su historia contemporánea. 

Chaplin plantea en El Legado de Chávez  como el gobierno encabezado por el militar de izquierda, fallecido el pasado 2 de marzo de 2013, transformó el sistema democrático que existió hasta la última década del siglo XX, en un Estado Mafioso, controlado por una sola mano y donde no existen libertades, ni respeto a los derechos humanos ni a las leyes. 

El análisis de Chaplin revela la estructura del  llamado nuevo autoritarismo, encarnado por  Hugo Chávez y sus seguidores. El libro detalla el camino que Chávez tomó para transformar las antiguas instituciones democráticas venezolanas en un simple ápice de su poder personal. 

De acuerdo a Chaplin, Chávez representó  la figura de un hombre fuerte capaz de ser sobre impuesta sobre las leyes, la constitución y la cultura política de la sociedad venezolana .

Chaplin hace un cuidadoso estudio, en el que se derrama una dosis crítica sobre la realidad política venezolana en la era del llamado Socialismo del Siglo XXI. El libro repasa los momentos que surgen con la implementación del proyecto político autoritario, escondido bajo los subterfugios de las trampas democráticas que ha usado el régimen desde el año 2000 para mantener su legitimidad ante la comunidad internacional. 

El catedrático señala que el chavismo ha requerido una constante legitimación, para lo cual se han realizado masivas elecciones amañadas, que le otorgan siempre la victoria.

En una estructura diseñada para entender la compleja situación en Venezuela , Chaplin comienza su libro con el concepto paradigmático de bolivarianismo . Este es un término que fue usado por caudillo fallecido para definir su proyecto político, con el  que buscaba reeditar la hazaña que Simón Bolívar logró en el siglo XIX.

Dice que Chávez trató de distorsionar la concepción política del Libertador, para adaptarla a su propio modelo. Logró, no solamente crear un engaño antihistórico,  sino que tuvo un gran éxito en transmitirle a las masas ignorantes una falsa idea de Bolívar. El resultado final no pudo ser peor, puesto que el grueso de los venezolanos  perdieron la concepción de su propia historia y adoptaron una versión tergiversada de su actual realidad política, económica y social.

Chaplin afirma en su libro,  que fueron efectivas las políticas usadas por Chávez para controlar los medios de comunicación y la educación. A pesar de la negativa de una parte de la sociedad, el régimen chavista consiguió manipular la mente de los pobres y ponerlos a favor de un modelo político absolutamente perverso y empobrecedor. 

En materia de política exterior, señala, ha creado un bloque de estados Latinoamericanos de izquierda, unidos por un virulento antiamericanismo y un anticapitalismo. Chávez utilizó los medios de comunicación y las políticas populistas, los subsidios, el clientelismo , la corrupción y la distribución directa de la riqueza entre los pobres para derrotar a la clase media, al empresariado y a la oposición política.

En el primer capítulo , Chaplin destaca los cambios sufridos en las relaciones entre el Estado, el sector militar y la élite de Iglesia católica desde que Chávez llegó al poder . También describe el proceso de cubanización que ha sufrido Venezuela desde el inicio del régimen, como resultado de los acuerdos firmados por Chávez y los hermanos Castro.

Chaplin recuerda la vieja teoría utilizada por muchos dictadores, que buscan unir fuerzas internas que beneficien a su proyecto personal mediante la creación de enemigos externos imaginarios . 

Dice que Chávez se dedicó a demonizar a los Estados Unidos e Israel, acusando a ambos países de ser los autores de conspiraciones,magnicidios, golpes de Estado que en  la realidad nunca existieron pero que le trajeron resultados políticos visibles.

En otro aparte del libro, Chaplin toca el tema de la ideología anticapitalista  de Chávez, heredada del dictador, Fidel Castro. Esa bandera le sirvió al polémico militar para engrosar apoyos de la izquierda rancia internacional que vio en el líder venezolano una tabla de salvación.


Su proyecto de socialismo del siglo XXI arrastró a otros  gobiernos populistas de  la región, como el Evo Morales, en Bolivia , Rafael Correa, en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua .

En el segundo capítulo, el autor hace referencia a las secciones claves que apoyaron las políticas económicas impuestas por Chávez. La extraña combinación de política comunitaria, socialistas, populistas, las expropiaciones  a la propiedad privada , y la nacionalización de las industrias marcó la estrategia económica del gobierno durante una década y media.

Chávez utilizó los recursos generados por la estatal petrolera, PDVSA para financiar su proyecto personal autoritario. Con los fondos públicos de los venezolanos, ha subsidiado a sus aliados extranjeros, como Cuba, Ecuador , Bolivia, Argentina, Nicaragua, y ha pagado el silencio y la complicidad de otros.

Asegura que sin ningún remordimiento, Chávez expropió la propiedad privada, y destruyó el  aparato productivo nacional. Como consecuencias de estas políticas , Venezuela sufre de una alta inflación, la escasez y grave crisis económica.


En el tercer y último capítulo de su libro, el autor examina la política exterior de Hugo Chávez y  los métodos utilizados por el fallecido gobernante para expandir su ideología en América Latina. La creación del ALBA ( Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ) es uno de los signos más claros de la exportación de proyecto personalista de Chávez entre sus vecinos .

Mención especial recibe el tema de Irán en este libro. El autor asegura que los acuerdos firmados entre Venezuela e Irán superaron las expectativas de las propias autoridades iraníes de la época.

Vale destacar que Hugo Chávez fortaleció las relaciones con Irán desde la llegada al poder de Mahmoud Ahmadinejad en el 2006. Los acuerdos siguen vigentes y se refuerzan durante el régimen de Nicolás Maduro.

 Acuerdos militares , energético , educativo, tecnológico e industrial utilizado para construir un puente entre Irán y América Latina. Chávez se convirtió en la mano derecha de Ahmadinejad en la región. Gracias a estas alianzas , Venezuela comenzó una etapa que consiste en apoyar el terrorismo internacional , que sirve de apoyo a grupos rebeldes como Hezbollah , Hamas y otros.

El autor parte de las ideas de otros analistas de éxito para probar su tesis. De acuerdo con la cual , Hugo Chávez y Venezuela se convirtieron en un Estado autoritario gobernado por una mafia relacionada con el tráfico de drogas y el terrorismo internacional. Esa mafia controla todos los ámbitos de la vida política y económica  del país sudamericano.

La pregunta que surge después de leer el libro es, sin duda, cómo el legado de Hugo Chávez va a sobrevivir a su muerte. Chávez fue astuto en imponer su modelo autoritario. Fue capaz de utilizar todos los elementos disponibles en la democracia para destruir las instituciones y poner fin a las libertades civiles. Las formas por él impuestas  permitieron un cambio hacia las formas más brutales de intimidación contra la población y la elite política opositora.

Chaplin deja una reflexión que dispara la discusión en el ámbito universitario de los Estados Unidos y es que Los líderes del mundo, que luchan por mantener la democracia, han ignorado en gran medida los logros de líderes como Hugo Chávez y sus seguidores en sus esfuerzos para transformar el sistema democrático representativo a un estado de un autoritario controlado por mafias .

martes, 1 de marzo de 2011

Muammar Al Gaddafi: El vulnerable

Por Maibort Petit


El dictador tiene temor, pero no lo muestra porque sabe que de hacerlo, su autoridad terminaría de deslastrarse. Dos semanas de revueltas sociales en Libia, y un agotamiento de la población de un gobierno de 41 años, no se eliminan con un aumento del salario mínimo y la entrega de dinero a las familias más necesitadas.
Al Gaddafi sabe que los opositores han avanzado y ocupan un amplio espectro del territorio que antes gobernó con mano dura. Sus espacios de poder se redujeron, y a pesar de sus esfuerzos militares, económicos y comunicacionales, su legitimidad está en cero y todo apunta a que su largo régimen vive su fase terminal.
El líder fuerte, ha sembrado en la mente del colectivo, a lo largo de cuatro décadas, que después de él sobrevendrá el caos. Y en sus últimas apariciones públicas, Al Gaddafi ha insistido en la idea, y ha actuado de una manera sanguinaria contra su mismo pueblo. Sus actuaciones han dejado ver el deterioro de su autoridad, sus altos grados de vulnerabilidad, su legado y su inestabilidad mental.
Libia es un país que desde Occidente se ve raro. Los conceptos de la Ciencia Política en relación al Estado, no suelen aplicarse puesto que la institucionalidad esta ligada a la figura del líder personalista, que se impuso de manera omnipresente, anulando todos los espacios posibles para el nacimiento de una  disidencia “formal”.
El Estado libio es Al Gaddafi y su familia, y unos cuantos astuto que lograron colearse y formar parte  de la reducida élite gobernante, compuesta por miembros de la propia tribu de Gadafi, Qadhadhfa.
Al Gaddafi tiene un legado, nefasto pero existente, que se resume en su trascendencia  en el imaginario colectivo. El logró sembrase en la mente de una sociedad que persiste de manera precaria en el siglo XXI. Libia no es Egipto o Túnez donde milagrosamente pudo conformarse una fuerza, que podría actuar  de manera tutelada para integrar un proceso de transición. El Libia no hay partidos políticos, o sindicatos, no hay grupos opositores organizados ni una sociedad civil consciente. Sólo existe un pueblo agotado de los abusos de su fatídico y abusador  gobernante.
Libia carece de instituciones sin las cuales es imposible pensar en  la instauración de una democracia representativa al estilo occidental. La autoridad por varias generaciones esta ligada, única y exclusivamente al “Líder hermano” que no es otro que Al Gaddafi: El vulnerado por su propio pueblo.
La ciencia política se quedó corta en su explicación sobre el fenómeno y las consecuencias que tiene para una sociedad el culto a la personalidad. Al Gaddafi apela a cuatro décadas de manipulación social para mantenerse en poder o inmolarse.
El otrora hombre fuerte pareciera mostrar sus deseos de inmolarse, conforme la oposición se acerca a Trípoli, recodo de su poder deslegitimado.
Nadie en el mundo, con excepción de los ilusorios y trasnochados gobernantes de izquierda: Hugo Chávez, Fidel Castro y Daniel Ortega, apuesta a un futuro de Al Gaddafi como gobernante de Libia. Los jefes de Estado inteligentes se ha n desligado del asesino porque saben que su capacidad para gobernar es prácticamente inexistente.
Al Gaddafi ha quedado al desnudo frente al mundo ha mostrado que su única y verdadera faceta: Ser un  represor y un asesino de multitudes no es suficiente para mantener la autoridad en un pueblo. Definitivamente su autoridad esta completamente trastocada, su reputación y credibilidad están en cero. No hay forma posible pata que un líder se mantenga en el poder en base a la represión por si sola.

La terrible consecuencia de 41 años de abusos es que no existe una fuerza que unifique  el descontento de la mayoría.  No hay una fuerza opositora capaz de aglutinar al colectivo, y dar un  paso adelante a una transición que beneficie la creación de un gobierno que incluya a todos los libios, sin diferencias. De no idearse una formula unificadora, las revueltas contra el régimen heredaría un vacío de poder que le daría a las fuerzas contrarrevolucionarios un terreno libre para cosechar.  


Los grupos que encabezan las revueltas están divididos entre si, y cada secta busca afanosamente tomar el control del poder, generándose un antagonismo que no ayuda para nada a un armonioso proceso de cambio político. Lo peor del este escenario, es que la violencia es un tema cotidiano y que ante la anarquía o la inminente guerra civil aupada por el vulnerable quien se niega a abandonar el poder y amenaza con inmolarse. 
Solo los miembros del ejército podrían evitar la prolongación del caos que vive la población de Libia y coadyuvaría las batallas armadas de las tribus y el seguimiento de las matanzas entre los rebeldes y las bandas armadas de Gadafi. Sobre la “fuerza armada” descansaría una posible transición de un régimen dictatorial personalista  a uno de apertura y de creación de instituciones.

 El obstáculo inminente es que los miembros del ejército de Libia no son profesionales ni están formados con rigurosidad institucional, aunque sufren las mismas consecuencias del pueblo, pesan sobre ellos los conceptos de obediencia al jefe único. Este aspecto es una triste consecuencia de la deliberada intención de Gaddafi de evitar un ejército unificado  que propiciara un golpe de Estado.
El resquebrajamiento de la autoridad de Al Gaddafi y la perdida de reputación a nivel mundial ha propiciado una unión entre los factores antagónicos al régimen, encabezados por algunos miembros de la fuerza armada, diplomáticos y personajes de la elite que han tomado consciencia del caos.
Existen otros personajes que  aparecen como posibilidades ante los libios desesperados por un cambio, y que han conformado una especie de oposición en el exterior, conformada por intelectuales o jefes religiosos que han manifestado su intención de trabajar conjuntamente con los liderazgos tribales para una  transición que dependerá del éxito en la construcción consensual de propuesta de país.
Aporte foráneo a la búsqueda de la estabilidad
Un derrumbe del gobierno  en Libia tendría, sin duda alguna,  graves implicaciones para Europa, especialmente en los asuntos relacionados con suministro de petróleo y la inmigración ilegal. Es por ello que los Jefes de estado han empezado a construir un cerco de sanciones a Gaddafi y sus aliados, y un acercamiento a los desparramados movimientos rebeldes que sin unificación real buscan salir de Al Gaddafi a como de lugar y empujan cualquier esperanza de transición que represente paz y posibilidades de crear una institucionalidad a mediano plazo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Los pueblos cansados de sus gobernantes son capaces de cambiar su rumbo político


Considera Roberto Micheletti, expresidente hondureño

Los pueblos cansados de sus gobernantes son capaces de cambiar su rumbo político


Por Maibort Petit
Son muchos los que aun discuten sobre el papel de Micheletti en el gobierno de facto, que a lo interno contó con el apoyo popular y de las institucionales hondureñas. Sin embargo, en el ámbito internacional no ocurrió lo mismo y se le condenó con sólo algunas excepciones.

Las revoluciones políticas que están teniendo lugar en el Medio Oriente están dejando claro que los pueblos pueden cambiar los sistemas autoritarios si así lo deciden. Los aires de libertad afectan las dictaduras y espantan a los hombres que quieren gobernar hasta su muerte, y según el expresidente, Roberto Micheletti, el cansancio de las sociedades sometidas, es el antídoto perfecto para producir los cambios políticos y sociales que lleven a una mejor condición de vida la población.

A pesar de su apego a las normas democráticas, a una concientización interna de los valores de la libertad, y al sentido de justicia social que emergen en sus discursos, Roberto Micheletti se le reconoce en la historia como un presidente de facto en Honduras, tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.

Micheletti era el presidente del Congreso al momento de la ruptura del hilo constitucional, y gobernó hasta el 27 de enero de 2010, cuando llegó al poder el presidente, Porfirio Lobo, electo en los comicios de noviembre de 2009.

Son muchos los que aun discuten sobre el papel de Micheletti en gobierno de facto, que contó con el apoyo de una mayoría del pueblo, y el respaldo del parlamento, de la Corte Suprema de Justicia, el ejército,  y los grupos de poder. Sin embargo, en el ámbito internacional no ocurrió lo mismo: la presencia de Micheletti en el poder, recibió una condena por la parte de las Naciones Unidas (ONU), de la organización de Estados Americanos (OEA), y de los gobiernos del mundo, con las solas excepciones de Israel, Panamá y Taiwán.

Pese a las críticas internacionales, el aquel entonces presidente Micheletti rechazó las tesis de golpe de Estado, y  mantuvo el concepto de transición constitucional para denominar ese periodo en el que paso de ser presidente del Congreso, a jefe de gobierno no reconocido por la comunidad internacional.

Micheletti convocó a elecciones el 29 de noviembre de 2009 y abandonó el poder el 27 de enero de 2010.

Un año después dice sentir la consciencia tranquila por la misión cumplida. A continuación les entregamos a nuestros lectores una entrevista exclusiva para MiamiDiario ofrecida por el expresidente, donde reflexiona sobre la democracia, las dictaduras y los esfuerzos de los pueblos del mundo por alcanzar una mejor forma de vida en libertad.

Critico del socialismo del siglo XXI, de los comunismos desgastados, Roberto Micheletti  aspira que la historia lo recuerde como un hombre que, en momentos de crisis en su país, fue capaz de redireccionar la política y  recuperar la democracia.  

Dispuesto a luchar por su reputación, el expresidente Micheletti nos reiteró que llevará a los tribunales al exembajador de los Estados Unidos en Honduras, Hugo Lorens por los escritos enviados por el funcionario al Departamento de Estado (y que fueron revelados por Wikileaks) donde se lo acusa de actos de corrupción administrativa durante su corta gestión.

En torno a la democracia y sus complejidades, Micheletti cree que es un sistema de oportunidades, donde se pueda nivelar las enormes diferencias que existen entre los pobres y ricos para que el colectivo pueda vivir con tranquilidad.

Roberto Micheletti asegura que la democracia se puede perder si los pueblos no reclaman sus derechos, o si hay intromisión de dinero extranjero que fortalezca grupos interesados en generar conflictos sociales.

Este político asevera que los gobiernos autoritarios se acaban por el cansancio de los gobernados y que tal como ocurrió en Egipto, el pueblo dejó sentir su voz y cambio su historia. 

A continuación reproducimos la entrevista completa del ex presidente, Roberto Micheletti: 
Algunas acusaciones se tejen a su alrededor. ¿Por qué cree usted que a todo aquel que llega al gobierno luego es acusado de pervertirse con el dinero público?  

Considero que eso es una mala costumbre que tenemos especialmente los latinoamericanos, pero en el mundo al que es gobernante siempre se le está achacando actos irresponsables, de corrupción, etc. Yo creo que nosotros tenemos que empezar a obligar a todo el mundo que acusa a que pruebe. Entonces, yo me siento limpio de todo señalamiento, de toda responsabilidad, por eso hice público cuando el Sr. Lorens (embajador de Estados Unidos de América en Honduras) dijo que yo tenía que ver en una empresa de energía eléctrica y yo dije que lo voy a llevar a los tribunales precisamente por eso, porque no tengo nada que ver. 

Pero se da, no solo eso, muchas más cosas, pero es con pruebas como debemos formular una acusación. Yo estoy seguro que estoy totalmente limpio.

Expresidente, ¿usted tiene ambiciones de trascender en la historia latinoamericana? ¿Cómo  quiere que lo recuerden?

Bueno yo quisiera, más que todo, que los hondureños me recordaran como un hombre que en el momento político más crítico de la nación, pudo recuperar la democracia en el país, como un hombre común y corriente, un hombre que por estar en una posición política logró alcanzar la más alta magistratura del país, pero no por ambición, no por deseos, no atropellando a nadie, sino tomando una decisión enmarcada dentro de nuestra constitución de la república. Yo quiero que la gente me recuerde como un hombre alegre, como un hombre con deseo y amor a su patria, a Honduras.

¿Qué es para usted la democracia y cómo la podemos perder los pueblos? 

Democracia es que el pueblo viva en paz, viva tranquilo, con oportunidades de toda naturaleza,  que el joven tenga oportunidad de estudiar y de trabajar, que los adultos sean atendidos, que los hospitales estén permanentemente abiertos para la gente, que haya un pueblo que está prosperando y que la nación entera tenga la oportunidad de tener lo que tenemos todos, porque en la constitución de Honduras dice que todos los hondureños nacemos en iguales condiciones y debemos de actuar y lograr iguales condiciones. Lógico, en la democracia hay ricos y hay pobres, como en todos los organismos, como en todos los países del mundo, no importa si es comunista, socialista o demócrata, en todos los países del mundo hay pobres y hay ricos, hay poderosos y hay débiles. Entonces simple y sencillamente la democracia debe ser el grupo llamado a tratar de nivelar entre los pobres y los ricos esa riqueza necesaria para poder vivir con tranquilidad. 

Los pueblos perdemos la democracia si nos debilitamos en reclamar nuestros derechos, los pueblos perdemos la democracia si el dinero de otro país viene a fortalecer un grupo y hay intromisión de parte de ellos. Y lo peor del caso, es disimularnos ante los problemas sociales de la nación, disimularnos ante los gobiernos ineptos, corruptos e irresponsables, eso es posiblemente la mayor preocupación de perder nuestra democracia. 

Históricamente se ha dado la transición a las democracias  y recientemente hay pueblos que están sufriendo una transición al socialismo.  ¿Cuál es más duro y cuál cree usted que debe ser la reacción del pueblo?

Ningún comunismo ni socialismo ha tenido el éxito en sus gobiernos. 50 años lleva Castro en el poder, él lo dijo y su hermano lo también lo dijo, que: si no cambian, fracasan. Después de 50 años se dieron cuenta que el socialismo y el comunismo era lo peor que le podía dar a la ciudadanía. Entonces es necesario abrir las libertades, abrir las posibilidades.

Usted cree que China está siendo eso, lo de un país con dos mentalidades, dos economías, dos sociedades, eso es simple y sencillamente palabras... como las del Socialismo del Siglo XXI, igual, simple y sencillamente están haciendo eso, porque los intereses económicos tienen la posibilidad de llevar a superar la condición económica de los pueblos. Los chinos son comunistas,  pero cómo es eso si son los más grandes comerciantes del mundo. Los más grandes capitalistas del mundo están ahora en China, quién entiende eso; nadie. Entonces, simple y sencillamente, yo creo que lo que tenemos que tener son responsabilidades, es ver que todo ciudadano de cada país del mundo tenga el concepto de voy a trabajar para mejorar la condición personal y la condición del país.


¿Cómo ve usted el caso venezolano?

Muy triste, muy alarmante, muy preocupante y a pesar de ser uno de los países más ricos del mundo por su petróleo, por el sentimiento del pueblo venezolano. El pueblo venezolano era un pueblo alegre, entusiasta, era un pueblo con decisiones, eso se ha ido perdiendo en la medida que está gobernando un dictador, está gobernando un hombre que cree que es mejor que todos, está gobernando un hombre que cree que cree que lo que él está haciendo no tiene que ser consultado con nadie, sino que lo que él dice se hace. Ese es un terrible error que se está cometiendo contra los intereses, tanto de los que lo siguen como de los que no lo siguen.  El peor sistema es el dictatorial y ya lo han dicho líderes en el mundo, lo han dicho hombres con una gran valía intelectual. El héroe latinoamericano, el héroe de América del sur Simón Bolívar, dijo: no hay que darle mucho tiempo a un hombre que gobierne, porque puede quererse quedar en el poder.


¿Cómo vio el caso de Egipto? ¿Considera que se podría reproducir en nuestros pueblos latinos?

Allí está la juventud. Yo me impresionaba cada día que miraba lo que estaba sucediendo en ese pueblo valiente. Estábamos en presencia de un gobierno que llevaba 30 años, una dictadura. El problema es ese, llegan al poder y después se convierten en dioses, en el caso de ellos, en faraón. El pueblo de Egipto dijo: basta y ya no más. Hay diez mil argumentos, pero fue el cansancio de la población, como tienen que irse cansando todos los pueblos de los dictadores, como tienen que cansarse los pueblos de los hombres o mujeres que creen que ellos tienen el derecho de gobernar a un pueblo que no quiere ser gobernado por ellos. La valentía del pueblo de Egipto demostró al mundo entero que cuando un pueblo se cansa de aceptar las condiciones de un hombre, toma decisiones importantes. Pasó en Egipto, que se hizo como una revolución de gente joven, civil, sin armas, pero terminó el ejército tomando posición, rompiendo la constitución. En Honduras tomamos la decisión,  jóvenes y viejos, pero no rompimos la constitución de la república. 


¿Por qué el cambio en Honduras fue Constitucional?

El artículo 239 de la Constitución de la República de Honduras dice que cualquier ser humano, cualquier ciudadano, en el cargo que esté, civil, funcionario o militar, que hable de una reforma constitucional,  él automáticamente queda destituido del cargo que ostenta. Hablamos desde el barrendero hasta el Presidente de la República.

EL Presidente de la República dijo, no en una oportunidad, sino en innumerables ocasiones, que íbamos a una constituyente. Eso, lógicamente le da la posibilidad a la corte suprema de justicia de actuar en consecuencia. Y se tomó la determinación, y es constitucional, y se le ordena el allanamiento a la casa de forma constitucional. Lo único que no lo fue, fue sacarlo del país. Pero el resto, yo me preguntaba y yo decía: cuando uno va al colegio y hace exámenes si saca 99 pasa, nosotros sacamos 99 en el examen, pero no pasamos, porque el comunismo tiene sus redes extendidas en el mundo, mucho más fuertes que nosotros los demócratas que somos pasivos, de repente miedosos, a veces nos da pena o miedo exteriorizar lo que sentimos y nos dedicamos a trabajar. A los comunistas les mandan dinero, de dónde, no sé, pero ellos están dedicados permanentemente en una lucha consciente, porque yo creo que nadie va a estar en las calles todos los días, porque hay que trabajar para vivir, para comer, y ellos lo hacen todos los  días, nosotros vemos a la gente de izquierda en el país todos los días en la calle.


Hemos seguido de cerca el Foro "Antídoto para el Socialismo del Siglo XXI", en el cual usted ha sido una figura fundamental, ¿por qué este evento en Honduras y no en un país donde la democracia y la libertad está amenazada?

Nosotros creemos que se puede hablar con libertar en estos pueblos, donde estamos todavía libres, donde podemos decir lo que queramos y ahora con todos los medios de comunicación técnicos que existen para difundir este mensaje en todo el mundo en cuestión de horas, posiblemente en el mismo instante que se está produciendo. Yo quiero agradecer a Carmen Cecilia Pérez, pues ella ha estado en comunicación conmigo y lo hemos estado haciendo. Quiero agradecer a Unión Cívica Democrática, un grupo hondureño convencido de que la democracia es el mejor sistema con el que podemos vivir y que teníamos que hacerlo aquí y que provocaría un acto de reavivamiento de todas las cosas que nosotros vivimos en este país y fortalecer la democracia. Creo que es un camino que se ha iniciado y le pido a Dios que no lo pare hasta que nos hallamos convencido que todos los pueblos están libres en el mundo.

En Latinoamérica estamos ante el espejismo de la igualdad, que muchos líderes manipulan entre las clases trabajadoras y de escasos recursos, ¿pueden nuestros pueblos sucumbir ante estas promesas y entregar a estos hombres un cheque en blanco para gobernar? 

Siempre ha habido una diferencia entre el trabajador y el patrono. Cuando las injusticias sociales provocan este tipo de cosas tenemos conflictos, pero cuando hay una comprensión que permite la labor, es la oportunidad de tener un pueblo en paz y en tranquilidad. La fermentación de los desacuerdos de los malestares en los pueblos, es precisamente cuando hay injusticia dentro del capital trabajo, pero si nosotros vamos regulando este tipo de cosas, vamos abriendo la oportunidad para que cuando alguien esté cansado de trabajar en algún sector pueda irse a otro, y que con su capacidad pueda alcanzar mejores trabajos y mejores sueldos. Eso nos da la oportunidad a los hombres del mundo de tener la oportunidad para no pelear y dedicarnos a trabajar, porque los seres humanos lo que queremos es paz, amor, tranquilidad y cuando hay revueltas es porque hay disconformidad y eso debemos procurar todos los seres humanos de detenerlo, para que con eso podamos provocar la posibilidad que haya más paz en los pueblos.