sábado, 4 de febrero de 2012

Mi experiencia en la sangrienta jornada del 4 de febrero de 1992...Prohibido olvidar (1)

Por Maibort Petit 



Eran las 4PM del día 3, un día antes de aquel desafortunado 4 de febrero de 1992. Yo ? Entrenándome para ser periodista, acompañada por varios colegas por los alrededores de las esquinas de Pinto a Santa Rosalía, donde funcionaban las imprentas de El Nuevo País, ( allí aprendía el oficio de periodista con mi maestra y amiga Marta Colomina)...Inexperta pero mosca con lo que estaba pasando, empecé a oler que había algo podrido en el ambiente...y luego lo comprobé cuando recibí una llamada de alerta, donde se me informaba que ese día sería uno de los más largos y sangrientos que mi memoria iba a guardar.
Las horas fueron pasando con el espeso relato de la traición y la duda. El ensayo de  democracia que se había iniciado en aquel 23 de enero de 1958, y que no se había consolidado aún,  estaba siendo golpeado en lo más profundo del sistema.

Las armas de las hasta entonces Fuerzas Armadas Nacionales de la otrora República de Venezuela fueron tomadas por hombres inescrupulosos, que en nombre del pueblo, que nos lo había autorizado para ello, decidieron acabar con el sistema y empezar a trabajar, con el apoyo de muchos de sus cómplices, para imponer un proyecto político personalista, abusador, violador de las libertades civiles, políticas e individuales de los venezolanos.

Aquellos militares criminales, destruyeron lo poco que quedaba, y decidieron poner en marcha un plan ambicioso y egoísta, que incluía el robo del tesoro nacional, hipotecar la soberanía nacional y asociarse a las peores lacras que existen en el globo terráqueo, y que históricamente han sido enemigas el progreso, de la civilización, de la propiedad privada, el libre albedría, la libertad de decidir.


Aquella tarde, permanece grabada en mi memoria. No ha sido posible olvidarla. La inocencia y el desconocimiento que tenía en aquellos años, no me permitieron reconocer los elementos que plasmaban un fase antes del golpe del 4-F. Tenía muy cerca de mí algunos cómplices que ocupaban posiciones claves en el espectro político nacional. Muchos eran amigos, otros, sólo conocidos.  En la sala de redacción del periódico donde aprendía a hacer periodismo conocí a la hoy prominente figura del régimen chavista, Alberto Nolia y a otro señor, llamado Miguel Quintero, que luego se hizo famoso en régimen  por el célebre maletín lleno de dinero mal habido en los corrillos de la Casa Amarilla.
También visité a uno de los mas perversos jefes del régimen, quien jugó un papel clave en la faena del 4_F. Reposado leía sus periódicos en su lujosa mansión de la Alta Florida. El pensaba que los aprendices de periódismo debíamos aprender de él el oficio, y además, rendirle pleitesía. José Vicente Rangel conocía todo el plan y jugaba con sus piezas en el ajedréz que le cambió la vida a Venezuela y a los venezolanos.....

El plan de destrucción de lo que restaba de la democracia existente fue bien planificado. Cada pieza parece que cuadraba en aquel terrible ajedrez que sólo tenía un jugador y varios aspirantes...
Comentarios se escucharon que me dieron claves para entender luego que fue lo que ocurrió en aquella fatídica jornada donde muerieron cientos de venezolanos inocentes...Con el paso de los años y mi experiencia como periodista que cubría la fuente de política en Miraflores y el antiguo Congreso de la República de Venezuela fui afinando mi olfato, y enterándome, para mi sorpresa, que muchos miembros del stablisment político, sabían del macabro plan y se mantuvieron en silencio. Muchos participaron de manera directa o indirecta. Muchos empujaron, otros silvieron de informantes. Ese evento pasó a ser una traición más, de las tantas que ha sufrido a lo largo de la historia, mi querida patria Venezuela.... ( sigue....)

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